
Una estructura construida frente al cerro Mechudo, en la carretera Ometepec–San Juan de los Llanos, permanece sin función definida. Habitantes e ingenieros locales cuestionan el gasto público invertido.
La obra fue pensada originalmente como una ampliación de la carretera Ometepec–San Juan de los Llanos, con el objetivo de enderezar el carril frente al cerro Mechudo, en el tramo que va del arco de seguridad hacia la comunidad de Las Vigas, en el municipio de Ometepec, Costa Chica de Guerrero.
Sin embargo, a simple vista y en la práctica, no cumple con esa función. Los vehículos continúan circulando por la vía original, mientras que la nueva estructura queda separada por una cuneta, sin conexión real con el flujo vehicular. No es ampliación, no es carril alterno y no es vialidad.
Una obra que no es carretera ni mirador
Por su diseño elevado y su longitud, algunos habitantes han señalado que podría tratarse de un mirador. Pero tampoco funciona como tal. Durante el día, el sol cae de lleno sobre la estructura, sin sombra ni áreas de descanso; por la tarde y noche, la falta de iluminación y lo solitario del lugar la vuelven poco segura.
“Ahí no pasa nada ni nadie. No hay bancas, no hay luz, no hay señalamientos. No es un espacio para la gente”, comenta un vecino de Las Vigas que transita diariamente por la zona.
Así, la estructura permanece como un largo muro elevado, sin señalización, sin uso social y sin explicación pública clara sobre su propósito final.
Costo millonario y asignaciones poco claras
De acuerdo con un ingeniero originario de Ometepec que participó en la primera de tres etapas del proyecto, en esa fase inicial se asignaron 7 millones de pesos. Posteriormente, ya no tuvo conocimiento directo de las siguientes etapas, pero estima que el costo total podría alcanzar alrededor de 20 millones de pesos, recursos provenientes del gobierno estatal.
Por sus dimensiones físicas y el tipo de materiales empleados, la obra pública sin utilidad resulta claramente millonaria. No obstante, hasta ahora no existe información pública detallada que explique el proyecto ejecutivo, su justificación técnica o el beneficio social esperado.
Dudas legítimas desde la comunidad
Para habitantes y profesionistas locales, el problema no es solo el monto, sino la falta de resultados. En una región donde las carreteras rurales siguen presentando baches, derrumbes y tramos peligrosos, la inversión en una obra sin función genera molestia y desconfianza.
“Con ese dinero se pudo mejorar el camino a varias comunidades o reforzar tramos que sí son peligrosos”, señala otro vecino de Ometepec.
Falta de transparencia y rendición de cuentas
La obra millonaria en Ometepec se ha convertido en un símbolo del desperdicio de recursos públicos cuando no existe planeación adecuada ni rendición de cuentas. No hay letreros oficiales visibles que indiquen el nombre del proyecto, la dependencia responsable o el monto total invertido.
Mientras tanto, la estructura permanece ahí, sin utilidad, recordando a diario la necesidad de que las obras públicas respondan a las verdaderas necesidades de la población y no se queden como monumentos al gasto sin sentido.
