
Tras más de 20 horas de labores de rescate en condiciones extremas, elementos de la Policía de Alta Montaña, cuerpos de emergencia y grupos voluntarios lograron descender el cuerpo de Roberto Montoya Muñoz, alpinista de 28 años, originario del estado de Puebla, quien falleció luego de sufrir una caída durante el ascenso al Iztaccíhuatl.
El accidente ocurrió el pasado 21 de diciembre, cuando el joven intentaba alcanzar la cumbre conocida como “el pecho” de la montaña, también llamada la Mujer Dormida, dentro del Parque Nacional Izta-Popo.
Accidente en la Arista de la Luz
De acuerdo con información preliminar, Roberto Montoya ascendía acompañado de tres montañistas con quienes había hecho contacto a través de redes sociales. Durante el trayecto, al transitar por la zona conocida como Arista de la Luz, uno de los pasos más técnicos y peligrosos del volcán, el joven resbaló y cayó a una barranca de más de 90 metros de profundidad.
El punto donde fue localizado se encuentra a más de 4 mil 300 metros sobre el nivel del mar, en una zona de difícil acceso, caracterizada por bajas temperaturas, fuertes rachas de viento y terreno inestable.
Operativo de búsqueda y rescate
Tras el reporte del accidente, se desplegó un operativo coordinado en el que participaron rescatistas de la Policía de Alta Montaña, elementos de Cruz Roja Puebla, así como policías estatales y municipales de San Salvador El Verde.
Luego de varias horas de búsqueda, el cuerpo del alpinista fue localizado sin signos vitales. Las maniobras para su recuperación se extendieron durante más de 20 horas debido a las condiciones del terreno y al riesgo permanente para los rescatistas.
Un integrante del equipo de auxilio explicó que el descenso del cuerpo requirió técnicas especializadas de alta montaña. “Es una zona muy complicada; cualquier error pone en riesgo la vida del rescatista”, señaló.
Ascenso sin acompañamiento especializado
Se informó que, tras la caída, los compañeros de Roberto Montoya dieron aviso a las autoridades de montaña, pero continuaron su ascenso hasta la cima del volcán. Posteriormente, regresaron para colaborar con la información necesaria durante el operativo.
Este hecho vuelve a poner sobre la mesa los riesgos del montañismo sin la preparación adecuada, sin guías certificados y en rutas de alta complejidad, especialmente en temporada invernal.
Llamado a la prevención en alta montaña
El accidente en alta montaña que cobró la vida del joven alpinista poblano ha generado consternación entre la comunidad montañista y un llamado a reforzar la cultura de prevención, planeación y responsabilidad al realizar ascensos en volcanes como el Iztaccíhuatl.
La montaña impone respeto. Cada rescate recuerda que, más allá del reto físico, la vida siempre debe ser la prioridad.
