
Un nuevo accidente en la Línea Z del Istmo de Tehuantepec ocurrió en la comunidad zapoteca de Nizanda, Oaxaca. Autoridades federales confirmaron personas fallecidas y decenas de lesionados, mientras crece la preocupación por la seguridad ferroviaria.
El Tren Interoceánico volvió a encender las alarmas nacionales tras registrarse su segundo descarrilamiento en menos de un mes, ahora en la comunidad zapoteca de Nizanda, al sur del estado de Oaxaca. El accidente ocurrió cuando la máquina principal de la Línea Z se salió de las vías mientras transportaba a 241 pasajeros y nueve tripulantes, provocando una escena de emergencia y dolor.
La información fue confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien a través de un mensaje oficial señaló que 13 personas perdieron la vida y 98 resultaron lesionadas, cinco de ellas de gravedad. Los heridos fueron trasladados a hospitales del IMSS en Matías Romero y Salina Cruz, así como a unidades de IMSS-Bienestar en Juchitán e Ixtepec.
Un accidente de gran magnitud
De acuerdo con los primeros reportes, la locomotora se descarriló y uno de los vagones salió proyectado, cayendo desde una altura aproximada de 22 pies, lo que explica la gravedad del impacto. Testimonios de pasajeros difundidos en redes sociales muestran personas atrapadas, vagones volcados y escenas de pánico entre familias que se dirigían hacia Coatzacoalcos.
“Se descarriló este tren interoceánico en el que íbamos con toda mi familia. Muchísima gente está tirada”, narró uno de los pasajeros afectados.
Respuesta de las autoridades
Tras el accidente, la Secretaría de Marina desplegó un operativo con más de 360 elementos, quienes, junto con Protección Civil de Oaxaca, realizaron labores de rescate durante varias horas. La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación para determinar las causas del siniestro.
La presidenta informó que instruyó al secretario de Marina, al subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y al director general del IMSS a trasladarse a la zona para atender directamente a las familias de las víctimas. La Secretaría de Gobernación coordina las labores, con apoyo del gobierno estatal.
Dudas sobre la seguridad ferroviaria
Este descarrilamiento en Oaxaca ocurre apenas semanas después de otro incidente similar, lo que ha reavivado cuestionamientos sobre el estado de las vías, la supervisión técnica y los protocolos de seguridad del proyecto ferroviario del Istmo de Tehuantepec.
Habitantes de la región y usuarios frecuentes del tren han expresado su preocupación. “No estamos en contra del desarrollo, pero sí queremos viajar con seguridad”, comentó un poblador de la zona.
Un llamado a la verdad y la prevención
Mientras las investigaciones avanzan, organizaciones civiles y comunidades del Istmo insisten en la necesidad de transparencia, reparación integral a las víctimas y medidas urgentes para evitar que tragedias como esta se repitan. El desarrollo no puede caminar separado de la vida y la seguridad de la gente.
