
La violencia en la Montaña de Guerrero sigue siendo una preocupación latente. El gobierno estatal reconoció que persiste un contexto de inestabilidad en esta región, particularmente en comunidades del municipio de Atlixtac, donde se ha confirmado la presencia de civiles armados, aunque sin elementos que acrediten enfrentamientos abiertos recientes.
La información fue dada a conocer por el subsecretario de Desarrollo Político y Social, Francisco Rodríguez Cisneros, quien explicó que, pese a versiones difundidas en redes y reportes comunitarios, hasta ahora no existen pruebas documentadas de choques armados directos en la zona.
Operativos en Huitzapula Norte
Uno de los puntos de mayor atención ha sido la comunidad de Huitzapula Norte, donde se recibieron reportes no confirmados sobre presuntas confrontaciones. Ante esta situación, las autoridades instalaron una base de operaciones interinstitucional con el objetivo de verificar los señalamientos y reforzar la seguridad.
De acuerdo con el subsecretario, se han realizado al menos siete recorridos de vigilancia en esta comunidad sin que se hayan localizado indicios que confirmen hechos violentos recientes. No obstante, reconoció que la percepción de riesgo entre la población se mantiene.
Resistencia comunitaria y limitaciones oficiales
Rodríguez Cisneros admitió que las tareas de investigación y verificación se han visto limitadas por la falta de condiciones de seguridad y, en algunos casos, por la resistencia de comunidades para permitir el ingreso de las autoridades.
“Cuando las corporaciones intentan verificar denuncias, no siempre se les autoriza el acceso, aunque posteriormente se solicita su presencia ante situaciones de riesgo”, explicó el funcionario, evidenciando una relación compleja entre instituciones y comunidades en un contexto de desconfianza acumulada.
Refuerzan seguridad en otros municipios
De manera paralela, el gobierno estatal informó que se reforzó la presencia de fuerzas de seguridad en municipios como Chilapa de Álvarez, San Jerónimo Palantla y Coyuca de Catalán, ante reportes de presuntos ataques armados y actividades de grupos civiles armados.
En estos operativos participan elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal, con el objetivo de contener la violencia y mejorar la seguridad en Guerrero, particularmente en regiones históricamente marginadas como la Montaña.
Violencia acumulada, no un hecho aislado
En el caso de Coyuca de Catalán, las autoridades atendieron denuncias sobre presuntos hallazgos; sin embargo, la información verificada no coincide plenamente con lo difundido, por lo que se mantiene un despliegue significativo de fuerzas federales.
Finalmente, el subsecretario aclaró que la situación de violencia en la Montaña no se originó a partir del homicidio de un Servidor de la Nación ocurrido el pasado 31 de diciembre. Señaló que se trata de una problemática acumulada desde meses atrás, que ha generado un clima persistente de tensión e inestabilidad en esta región de Guerrero.
Para las comunidades indígenas y campesinas de la Montaña, este reconocimiento oficial confirma una realidad que se vive desde hace tiempo: la inseguridad no es un hecho aislado, sino una herida abierta que exige atención integral, diálogo comunitario y acciones que vayan más allá del despliegue armado.
