
El jefe de la residencia de la Procuraduría Agraria en Ometepec, Carlos Octavio Solís Bibiano, confirmó que desde hace varias semanas la dependencia cambió de domicilio y actualmente despacha en la colonia Campo Aéreo, justo en el inmueble donde anteriormente operaba la Cruz Roja local.
La información fue confirmada vía telefónica por el propio funcionario, quien detalló que desde el pasado 10 de diciembre de 2025 comenzaron a atender en ese lugar los asuntos relacionados con conflictos agrarios, disputas por tierras, así como relevos de autoridades ejidales y comunales, entre otros trámites que competen a la institución.
Un inmueble facilitado en comodato
De acuerdo con lo señalado, el espacio fue facilitado en calidad de comodato a la Procuraduría Agraria por el presidente del Comisariado Ejidal de Ometepec, Said Almazán Clemente, lo que permitió el traslado inmediato de las oficinas sin interrumpir la atención a campesinos y ejidatarios de la región Costa Chica.
El edificio, sin embargo, arrastra una historia que va más allá del trámite administrativo. Hace varios años, el comisariado ejidal en turno donó el predio —de aproximadamente 800 metros cuadrados— para que funcionara la Cruz Roja en Ometepec, una institución que en su momento fue presentada como un logro comunitario.
De proyecto humanitario a abandono
La sede de la Cruz Roja fue inaugurada oficialmente con la presencia de Susana Palazuelos, entonces presidenta del patronato estatal en Guerrero. No obstante, con el paso del tiempo, la institución dejó de operar en el municipio.
Pobladores y actores locales señalan que quienes encabezaron los patronatos municipales utilizaron la Cruz Roja como trampolín político, sin consolidar un proyecto real de atención prehospitalaria. A la postre, el edificio quedó abandonado y sin servicio, pese a la necesidad urgente de atención de emergencias en la zona.
Herramientas desaparecidas y memoria pendiente
En el lugar permanece abandonada una unidad motora inservible de la Cruz Roja, que en su momento fue utilizada para transportar las llamadas “quijadas de la vida”, una herramienta hidráulica para rescatar personas prensadas en accidentes automovilísticos.
Vecinos señalan que dicha cortadora de metal —costosa y única en su tipo en Ometepec— desapareció sin que hasta ahora se conozca su paradero, lo que representa no solo una pérdida material, sino un símbolo del deterioro institucional.
Entre la atención agraria y la deuda social
Hoy, las instalaciones albergan a la jefatura de la residencia agraria, que cumple una función clave para la resolución de conflictos en el campo. Sin embargo, el uso del inmueble también reabre el debate sobre la falta de rendición de cuentas y el abandono de proyectos sociales que alguna vez se anunciaron como prioritarios.
Mientras la Procuraduría Agraria continúa atendiendo a ejidatarios desde la colonia Campo Aéreo, la antigua Cruz Roja de Ometepec queda como recordatorio de promesas incumplidas y de la urgencia de que los espacios comunitarios se manejen con responsabilidad y visión social.
