
La violencia contra las mujeres volvió a hacerse presente en la región de La Montaña de Guerrero. Una mujer identificada como Azucena N., de aproximadamente 30 años de edad, fue asesinada a balazos cuando caminaba por la calle junto a su pareja sentimental, en el barrio de San José, en la cabecera municipal de Olinalá.
Ataque armado en la madrugada
De acuerdo con fuentes de seguridad, los hechos ocurrieron alrededor de las 2:00 horas de la madrugada, cuando la pareja fue interceptada por hombres armados no identificados. Sin mediar palabra, los agresores dispararon en repetidas ocasiones.
Azucena recibió al menos tres impactos de bala, lo que provocó que cayera al suelo gravemente herida. Vecinos de la zona señalaron haber escuchado varias detonaciones, seguidas de gritos, lo que generó alarma en el barrio.
La pareja logró huir
Tras el ataque, la pareja sentimental de la víctima resultó ilesa y logró huir del lugar, presuntamente por temor a que los agresores continuaran disparando. Hasta el momento, las autoridades no han informado oficialmente sobre su localización ni si ya rindió declaración ministerial.
El cuerpo de la mujer quedó tendido sobre la vía pública, mientras habitantes del barrio de San José observaban con indignación y miedo una escena que, lamentablemente, se ha vuelto recurrente en distintas comunidades de La Montaña.
Intervención de la Fiscalía
Minutos después del ataque, arribaron al lugar peritos y agentes de la Fiscalía General del Estado de Guerrero, quienes realizaron las diligencias correspondientes, acordonaron la zona y ordenaron el levantamiento del cuerpo para su traslado al Servicio Médico Forense.
Hasta el cierre de esta edición, no se ha informado sobre personas detenidas ni sobre una línea clara de investigación, aunque el caso se indaga bajo el protocolo de feminicidio.
Una región marcada por la violencia contra las mujeres
Este feminicidio en Olinalá se suma a una larga lista de agresiones contra mujeres en la región de La Montaña de Guerrero, donde la impunidad, la falta de prevención y la ausencia de políticas integrales de protección siguen siendo una deuda histórica.
Organizaciones sociales y comunitarias han reiterado que las mujeres enfrentan múltiples violencias: en el hogar, en el espacio público y en el abandono institucional. “Aquí una sale con miedo, incluso acompañada”, expresó una vecina del barrio, quien pidió no revelar su nombre.
El asesinato de Azucena no solo arrebata una vida, también deja una herida profunda en la comunidad y vuelve a exigir justicia, verdad y acciones reales para frenar la violencia contra las mujeres en Guerrero.
