
Con un gesto solidario y comunitario, niñas y niños de la primaria Basilio Vadillo recibieron uniformes de básquetbol para participar en la liga municipal de Ometepec.
Con el objetivo de fortalecer el deporte, la convivencia y el desarrollo integral de la niñez, el médico Cuauhtémoc Lorenzo y su esposa, la profesora Esther Trujillo, realizaron la entrega de uniformes de básquetbol a estudiantes de la Escuela Primaria Basilio Vadillo, en Ometepec.
La pareja, propietaria de la Clínica Santa Ana, decidió apoyar por primera vez a las y los alumnos que practican este deporte, reconociendo el esfuerzo que realizan dentro y fuera de las aulas.
Un acto comunitario que suma
La entrega de los uniformes se llevó a cabo en las instalaciones de la clínica, hasta donde acudieron las niñas y los niños acompañados de sus familiares. También estuvieron presentes el presidente de la Asociación de Padres de Familia, Emilio Hesiquio Ruíz; la directora del plantel, la maestra Lenig Hilario Castillo, así como las y los docentes de educación física Alejandra Ramírez Solano y Juan Francisco Godínez Nieves.
Durante el encuentro, madres y padres destacaron la importancia de este tipo de apoyos, ya que el deporte escolar no solo fomenta hábitos saludables, sino que también fortalece valores como el trabajo en equipo, la disciplina y el respeto.
68 uniformes para niñas y niños deportistas
En total, se entregaron 68 uniformes de básquetbol, que serán distribuidos entre 35 niñas y 33 niños, estudiantes desde primero hasta sexto grado de primaria. Con ello, las y los alumnos podrán representar a su escuela de manera digna en la liga municipal, una de las principales plataformas deportivas infantiles del municipio.
Las y los menores recibieron los uniformes con entusiasmo, conscientes de que este apoyo les permitirá continuar entrenando y compitiendo con mayor motivación.
Reconocimiento desde la escuela
La directora del plantel, Lenig Hilario Castillo, expresó su agradecimiento por el gesto, destacando el valor humano del apoyo recibido.
“Este es un acto amoroso para nuestros niños y niñas, y nosotros no tenemos más que agradecerlo con el corazón”, señaló.
Docentes y padres de familia coincidieron en que la participación de la comunidad es clave para fortalecer la educación pública y abrir más oportunidades para la niñez.
Sembrar futuro desde lo local
En un contexto donde muchas escuelas enfrentan carencias materiales, acciones como esta demuestran que el compromiso social sí hace la diferencia, especialmente cuando nace desde la comunidad.
La Semilla de la Montaña reconoce y visibiliza estos esfuerzos que siembran futuro a través del deporte, la educación y la solidaridad, pilares fundamentales para el bienestar de las niñas y los niños de la Costa Chica.
