
La comunidad de Tierra Colorada, ubicada en la franja costera de Cuajinicuilapa, Guerrero, comienza a perfilarse como uno de los nuevos destinos turísticos emergentes de la Costa Chica. Tras años de abandono institucional, sus habitantes impulsan un proyecto local que busca fortalecer la economía comunitaria sin perder su identidad afromexicana y su riqueza ambiental. Este esfuerzo ha retomado fuerza durante las últimas semanas, cuando se discutieron los primeros planteamientos para reactivar la zona y posicionarla como un punto clave del turismo responsable en el municipio.
Un territorio olvidado que hoy busca renacer
Durante décadas, Tierra Colorada permaneció fuera de los planes oficiales, pese a contar con amplias playas, paisajes vírgenes y un ecosistema que ha resistido el paso del tiempo gracias al cuidado de la propia comunidad. Habitantes señalan que esta falta de atención generó rezagos en servicios básicos y limitó el potencial turístico de la zona.
Sin embargo, autoridades locales y representantes comunitarios coinciden en que existe una nueva oportunidad para integrar a Tierra Colorada en la agenda de desarrollo de Cuajinicuilapa. “Este lugar siempre tuvo todo para crecer; lo que faltaba era el acompañamiento”, compartió un poblador que participó en las reuniones recientes.
Playas vírgenes y riqueza cultural de Tierra Colorada
La zona destaca por su arena clara, corrientes marinas limpias y vegetación que se mantiene prácticamente intacta. Son características poco comunes en la región, donde el turismo masivo ha transformado otros puntos de la costa.
Además de su belleza natural, Tierra Colorada es un espacio donde convergen tradiciones afromexicanas, amuzgas y mixtecas que continúan vivas en la vida cotidiana. Su gastronomía, su música y sus festividades son parte del patrimonio cultural que distingue a Cuajinicuilapa dentro de Guerrero.
Este equilibrio entre naturaleza y cultura ha despertado el interés de visitantes y organizaciones que ven en la comunidad un ejemplo para fortalecer el turismo sostenible.
Turismo responsable con participación comunitaria
Los primeros planteamientos para impulsar el turismo en Tierra Colorada parten de una premisa clara: el desarrollo debe nacer desde la comunidad. Las propuestas locales incluyen rutas ecológicas, senderos para observar flora y fauna, espacios de descanso, promoción de platillos tradicionales y modelos de hospedaje que respeten la vida del pueblo.
“El turismo puede ser una oportunidad, pero tiene que llegar con respeto a la naturaleza y a la gente”, coincidieron varias personas en el diálogo comunitario. La idea es avanzar sin repetir errores de otros destinos donde el crecimiento desordenado desplazó a la población o afectó los ecosistemas.
Autoridades municipales reconocieron el potencial de Tierra Colorada y señalaron que se busca gestionar proyectos para mejorar servicios básicos, accesos y condiciones que permitan recibir visitantes sin alterar el entorno.
Proyección turística para Cuajinicuilapa y la Costa Chica
Impulsar a Tierra Colorada como destino turístico beneficiaría no solo a la comunidad, sino a toda la región. Generaría ingresos, fortalecería la identidad local y abriría alternativas para jóvenes y familias que buscan opciones de empleo sin migrar.
Además, posicionaría a Cuajinicuilapa como un municipio clave dentro de los circuitos turísticos de Guerrero, especialmente para quienes buscan naturaleza, cultura viva y experiencias auténticas lejos del turismo convencional.
Habitantes y autoridades confían en que, con seguimiento institucional, este proyecto logrará consolidarse y convertirse en un ejemplo de turismo comunitario en la Costa Chica.
Tierra Colorada avanza con paso firme hacia un modelo de turismo responsable que coloca en el centro la identidad, la naturaleza y la organización comunitaria. Si logra concretarse, será no solo un destino emergente, sino un orgullo para Cuajinicuilapa y para todo Guerrero.
