
En una región donde cada camino es más que tierra y piedra, la reciente pavimentación carretera en el tramo Terrero Venado – Dos Ríos marca un paso importante para las comunidades mixtecas y amuzgas que dependen de estos accesos para mover cosechas, visitar clínicas o simplemente mantenerse en comunicación con sus pueblos vecinos. La obra forma parte del programa estatal Año de las Obras, impulsado por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Un avance para diez comunidades de la Montaña
El titular de la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG), Martín Vega González, informó que esta primera etapa de pavimentación beneficia a alrededor de 2 mil 500 habitantes de Joya Real, Dos Ríos, El Limón, El Mameyal, El Ciruelo, San Pedro El Viejo, San Isidro El Viejo, Guadalupe La Joya, Monte Los Pinos y Terrero Venado.
“Esta pavimentación carretera no solo mejora la superficie del camino, cambia el ritmo de vida de las familias, porque les permite moverse con más seguridad y en menos tiempo”, señaló Vega González durante la presentación del tramo concluido.
El proyecto, que forma parte del corredor que conecta Tlacoachistlahuaca con Cochoapa el Grande, es clave para una zona históricamente relegada, donde las brechas suelen volverse intransitables en temporada de lluvias.
Inversión, duración y detalles técnicos
La inversión anunciada asciende a casi 14 millones de pesos. De los 45 kilómetros totales del camino, en esta fase se intervino del kilómetro 13+420 al 14+600, un segmento que los propios habitantes describen como uno de los más dañados.
De acuerdo con CICAEG, los trabajos incluyeron terracería, construcción de drenaje, colocación de base hidráulica y la aplicación de carpeta asfáltica con mezcla en caliente, lo que garantiza mayor durabilidad frente a las condiciones climáticas de la región.
Para Carmelina Santiago, comunera de Joya Real, esta mejora llega “a tiro”, justo cuando las lluvias habían vuelto los accesos difíciles: “Cuando una persona se enfermaba, costaba mucho bajarla. Ahora será más rápido llegar a Tlacoachi o a San Luis”.
Impacto local: comercio, salud y comunicación
La conectividad comunitaria es, para las regiones indígenas, uno de los pilares del desarrollo. Un camino pavimentado no solo facilita el transporte escolar o el acceso a centros de salud; también dinamiza el pequeño comercio, el intercambio de productos agrícolas y la movilidad entre pueblos hermanos.
“El camino está quedando bien y eso nos ayuda a vender el café y la milpa sin perder tanto tiempo”, dijo Julián Hernández, de Monte Los Pinos, quien expresó que la obra “levanta la esperanza” en una zona donde el abandono carretero ha sido constante.
Obra con enfoque ambiental
La CICAEG informó que los trabajos se realizaron con medidas de mitigación ambiental, destacando que el desarrollo de infraestructura no debe ir en contra del entorno natural que caracteriza a la Montaña y Costa Chica.
“Creamos infraestructura que dure, pero también que respete los cerros y cauces de agua que son parte de la vida comunitaria”, afirmó Vega González.
Un paso más, pero no el último
Aunque este avance es significativo, autoridades y habitantes subrayan que falta mucho por atender en la red carretera que une a Tlacoachistlahuaca con sus comunidades más alejadas. El deseo compartido es que el proyecto continúe hasta completar los 45 kilómetros.
Desde la Montaña, la gente insiste en que un buen camino no solo acerca destinos; acerca oportunidades. Y esta obra, aunque parcial, representa eso: una ruta más digna para quienes han sostenido el territorio con trabajo, lengua y memoria.
