
La violencia en la región de La Montaña de Guerrero volvió a golpear con fuerza. Habitantes denunciaron el asesinato de la señora Natalia y de sus hijos en la localidad de Huitzapula, municipio de Atlixtac, en un hecho que ha generado indignación, miedo y un profundo reclamo por la ausencia de seguridad.
De acuerdo con testimonios ciudadanos, el ataque fue perpetrado por hombres armados que se hicieron pasar por policías comunitarios, quienes irrumpieron en la comunidad y ejecutaron a la familia sin que hubiera intervención inmediata de autoridades.
Dolor e indignación en Huitzapula
La comunidad de Huitzapula, perteneciente a Atlixtac, amaneció envuelta en luto. Vecinos relataron que los hechos ocurrieron con total impunidad, dejando a la población en estado de shock.
“Ya no es posible vivir así. Matan a mujeres y niños y nadie viene a protegernos”, expresó un poblador, quien pidió el anonimato por temor a represalias.
Señalan presencia de grupos armados disfrazados
Habitantes de la zona denunciaron que grupos de la delincuencia organizada operan disfrazados de policías comunitarios, lo que ha permitido que se apoderen de territorios completos sin enfrentar resistencia del Estado. Según los testimonios, esta situación se ha extendido no solo en Atlixtac, sino también en municipios vecinos como Acatepec.
Los ciudadanos aseguran que estas estructuras armadas controlan caminos, comunidades y decisiones locales, generando desplazamientos forzados y un clima constante de terror.
Ausencia total de fuerzas de seguridad
Uno de los reclamos más graves es la ausencia de fuerzas federales y estatales. Pobladores afirman que en esta zona de La Montaña ya no ingresan elementos de la Guardia Nacional, el Ejército ni la Marina, y que la policía estatal tampoco realiza patrullajes.
“Estamos abandonados. Aquí mandan los armados y el gobierno duerme”, señaló una mujer de la comunidad.
Exigen respuesta del gobierno estatal
La denuncia ciudadana también va dirigida al gobierno de Guerrero, encabezado por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, a quien exigen acciones urgentes, justicia para las víctimas y recuperación del territorio.
Los habitantes de La Montaña advierten que la situación ya es insostenible y que la vida de mujeres, niñas, niños y familias enteras está en riesgo. El asesinato de la señora Natalia y sus hijos se suma a una larga lista de agravios que, aseguran, permanecen en la impunidad.
El clamor es uno solo: seguridad real, investigación seria y presencia efectiva del Estado, antes de que la violencia siga cobrando más vidas en los pueblos originarios de Guerrero.
