
A más de un año y medio de gobierno, el alcalde Emmanuel Cuavas Rodríguez no ha presentado su informe, mientras comunidades denuncian ausencia de obras y un clima de temor.
La rendición de cuentas se ha convertido en una de las principales exigencias ciudadanas en Tlacoachistlahuaca, municipio de la región Costa Chica de Guerrero. A más de un año y seis meses de haber asumido el cargo, el presidente municipal Emmanuel Cuavas Rodríguez no ha rendido su primer informe de gobierno, situación que ha generado preocupación, molestia y desconfianza entre la población.
Habitantes de distintas localidades señalan que la ausencia de resultados es evidente. De acuerdo con testimonios recabados en comunidades del municipio, no se observan obras municipales impulsadas directamente por el ayuntamiento. Las únicas construcciones visibles corresponden a proyectos financiados mediante el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Indígena y Afromexicana (FAISPIAN), recursos de origen federal.
Comunidades sin obras y sin respuestas
Pobladores de Huehuetonoc, una de las comunidades más grandes del municipio, aseguran que durante la actual administración no se ha realizado ninguna obra atribuible al gobierno municipal. “La situación es alarmante, este es el primer alcalde que no rinde cuentas a la población”, expresaron vecinos entrevistados.
La percepción de abandono no es exclusiva de una localidad. En la cabecera municipal y en comunidades aledañas, el sentimiento de descontento se repite: no hay información pública clara sobre el uso de los recursos ni sobre las acciones emprendidas por la administración.
Incumplimiento de plazos legales
La falta del informe no solo es una omisión política, sino también administrativa. Diputados locales han recordado que el plazo legal para que los presidentes municipales presentaran su informe concluyó el 15 de diciembre de 2025. Mientras la mayoría de los alcaldes de la Costa Chica cumplieron con esta obligación, Emmanuel Cuavas Rodríguez se mantiene como el único que no lo ha hecho, colocándose en una posición incómoda frente a la ley y la ciudadanía.
Temor y denuncias de intimidación
A este escenario se suma un elemento preocupante: el miedo. Habitantes de Tlacoachistlahuaca denuncian un clima de intimidación que inhibe la participación ciudadana. Existen señalamientos de posibles represalias contra quienes intentan exigir explicaciones o denunciar irregularidades.
“Hay temor en las comunidades y en la cabecera municipal. Muchos prefieren guardar silencio por miedo a sufrir atentados”, comentan pobladores, quienes piden anonimato por razones de seguridad.
Desconfianza y desgaste político
Un expresidente municipal, al reflexionar sobre la situación actual, señaló que “al pueblo hay que darle pan y juerga”, pero advirtió que “el pan se termina temprano”. La frase resume el sentir de amplios sectores de la población: una gestión sin resultados visibles y sin transparencia termina por vaciar la confianza ciudadana.
La opacidad en la administración municipal ha profundizado el desgaste político y social, dejando a Tlacoachistlahuaca en un punto crítico donde la gobernabilidad se ve afectada por la falta de diálogo y de información pública.
Llamado a las autoridades
Mientras tanto, la población espera una reacción de las autoridades estatales y federales, así como la implementación de medidas que garanticen la seguridad de quienes desean expresar sus preocupaciones sin temor a represalias.
La situación en Tlacoachistlahuaca refleja un problema más amplio en la vida pública local: cuando no hay rendición de cuentas ni transparencia, la democracia municipal se debilita y las comunidades quedan a la deriva.
