La ganadería guerrerense atraviesa una de las crisis sanitarias más graves de las últimas décadas ante la propagación del gusano barrenador, una plaga que está devastando hatos ganaderos y poniendo en riesgo no solo el patrimonio de los productores, sino también la salud pública en amplias regiones del estado.
A través de redes sociales, Luis Armenta, tesorero de la Asociación Ganadera Local, lanzó un llamado urgente a las autoridades al advertir que los ganaderos “no pueden solos” frente al avance del parásito. En su mensaje, solicitó de manera directa la reactivación del programa de liberación de mosca estéril, método que durante más de 40 años permitió mantener erradicada esta plaga en el país.
Costa Chica, la más afectada
De acuerdo con información recabada entre productores, el gusano barrenador ya afecta a hatos ganaderos en al menos 45 municipios de Guerrero, con mayor incidencia en la Costa Chica, particularmente en Cuajinicuilapa, Ometepec, Tecoanapa y San Marcos.
La plaga también se ha extendido a la Costa Grande, con presencia confirmada en Tecpan de Galeana y San Jerónimo, lo que evidencia una expansión acelerada sin un control sanitario efectivo.
Un problema de salud pública
En su pronunciamiento, Luis Armenta advirtió que el gusano barrenador no solo afecta al ganado vacuno, sino que también puede infestar a otros animales, fauna silvestre e incluso a seres humanos, por lo que la situación ya debe considerarse un problema de salud pública.
Además, señaló que en algunas regiones comienza a registrarse desabasto de carne, consecuencia directa de la mortandad de animales y del sacrificio preventivo de reses infectadas, lo que impacta de manera directa en la economía local.
Reclamos y respaldo social
El llamado de auxilio generó una oleada de reacciones en redes sociales, donde productores confirmaron la gravedad del problema y denunciaron la falta de acciones preventivas por parte de los gobiernos.
Algunos recordaron que durante años el control del gusano barrenador dependía de programas de incubación y liberación de mosca estéril, los cuales dejaron de financiarse, facilitando el resurgimiento del parásito.
Incluso ciudadanos ajenos a la actividad ganadera relataron afectaciones en animales domésticos, como aves y mascotas, lo que refuerza la preocupación por la expansión de la plaga más allá del sector productivo.
Impacto económico y recortes al campo
Por su parte, Evencio Romero Sotelo, dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, confirmó que la plaga ya alcanza a más de la mitad de los municipios del estado y está golpeando severamente la economía ganadera.
Subrayó que el combate no puede limitarse a tratamientos individuales, sino que requiere una estrategia integral, basada principalmente en la liberación de la mosca estéril.
Romero Sotelo también criticó los recortes presupuestales al campo, al señalar que el Congreso de Guerrero aprobó para este año apenas 301 millones de pesos para el sector agropecuario, sin destinar recursos específicos para sanidad animal o vegetal, pese a la gravedad de la situación.
Advirtió que, de no actuar con urgencia, el gusano barrenador podría convertirse en una catástrofe sanitaria y económica para Guerrero, con consecuencias irreversibles para miles de familias campesinas.
