
La violencia volvió a golpear a las comunidades de la Costa Chica. El pasado 11 de enero fue asesinado Saturnino Vega Bahena, líder campesino y social ampliamente reconocido en el municipio de Marquelia. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no han esclarecido los hechos ni informado avances oficiales sobre el crimen.
Un referente comunitario de Zoyatlán
Originario de la comunidad de Zoyatlán, Saturnino Vega Bahena era conocido por su trabajo como empresario campesino, gestor social y defensor constante de las causas comunitarias. Durante años impulsó proyectos productivos, gestionó apoyos para el campo y acompañó a campesinos y productores en trámites y demandas colectivas.
Vecinos y familiares coinciden en que su compromiso no era de discurso, sino de hechos. “Siempre buscó cómo ayudar, cómo organizar a la gente para que el beneficio fuera parejo”, compartió un habitante de la comunidad durante el sepelio.
Versiones sin confirmar y silencio oficial
De acuerdo con versiones extraoficiales, el líder campesino asesinado se dirigía de la cabecera municipal de Marquelia hacia Zoyatlán cuando fue interceptado en el crucero de la localidad. Una versión señala que fue bajado de un taxi y privado de la vida con arma de fuego en ese punto.
Otra versión indica que habría sido interceptado en Marquelia, trasladado a otro sitio y posteriormente abandonado sin vida en el crucero de su comunidad. Ninguna de estas líneas ha sido confirmada por las autoridades correspondientes, lo que mantiene la incertidumbre entre la población.
Lo último que supo su familia
La familia de Saturnino Vega informó que ese día había acudido a Marquelia para realizar una transferencia bancaria, debido a la falta de señal telefónica en Zoyatlán. Horas después, alrededor de la una de la tarde, un conocido alertó a su hijo sobre lo ocurrido. La familia acudió al lugar y trasladó el cuerpo a su domicilio para despedirlo conforme a las tradiciones comunitarias.
Compromiso social y servicio honorífico
Además de su labor social, Vega Bahena fungía como comandante de la Policía Municipal en Zoyatlán, un cargo que desempeñaba de manera honorífica, sin recibir salario. Desde esa trinchera buscó fortalecer la seguridad comunitaria y la organización interna, siempre desde el consenso y el respeto.
Para muchos, su asesinato representa no solo la pérdida de una persona, sino un golpe directo a los liderazgos comunitarios que trabajan desde abajo, sin reflectores ni protección institucional.
Un adiós acompañado por el pueblo
El lunes 12 de enero, alrededor de la una de la tarde, Saturnino Vega Bahena fue sepultado en su comunidad. Cientos de personas acompañaron el cortejo fúnebre, en una muestra clara del reconocimiento a su legado de lucha social, trabajo comunitario y compromiso con el bienestar colectivo en la Costa Chica de Guerrero.
Hoy, Zoyatlán y Marquelia exigen justicia. El silencio oficial contrasta con la memoria viva de un líder campesino asesinado, cuya historia sigue sembrada en la organización y dignidad de su pueblo.
