
La educación rural en Guerrero sigue marcada por el rezago. En la comunidad de Nuevo México, perteneciente al municipio de Eduardo Neri, niñas y niños que forman parte del Consejo Nacional de Fomento Educativo enfrentan condiciones que distan mucho de un entorno escolar digno.
Son 22 estudiantes en total: doce de primaria, seis de secundaria y cinco de preescolar. Todos comparten un mismo espacio improvisado, una galera sin divisiones ni servicios básicos. “Exactamente, en un mismo salón”, explica uno de los instructores comunitarios, mientras describe cómo se distribuyen para poder impartir clases al mismo tiempo.
Un solo espacio para tres niveles educativos
Dentro de la galera, los instructores hacen malabares para atender a los distintos grupos. “En una parte está mi compañero, en otra mi compañera y hasta el fondo estoy yo”, relatan. La cercanía obliga a elevar la voz, repetir instrucciones y adaptarse constantemente para que los menores puedan concentrarse.
Las carencias no son nuevas. “Esto está desde que se abrió el CONAFE aquí en la colonia”, reconocen los responsables educativos. La falta de apoyo comunitario y de infraestructura ha limitado el crecimiento de la escuela desde su origen.
Sin baños ni servicios básicos
Además de la falta de aulas, la escuela no cuenta con baños. Actualmente se intenta construir uno, pero el proyecto está detenido. “Tenemos el material, pero no el presupuesto para la mano de obra”, explican. La ausencia de sanitarios obliga a los menores a buscar alternativas improvisadas, afectando su salud y dignidad.
La galera tampoco está completamente terminada. No hay agua potable ni energía eléctrica, y los caminos de acceso a la comunidad son de terracería, lo que dificulta la llegada de apoyos y supervisión constante.
Limitaciones del modelo educativo
De acuerdo con los instructores, el CONAFE Guerrero no otorga presupuesto directo para infraestructura. “Como tal, solo se entregan materiales escolares y maestros capacitados”, señalaron. Esto deja a las comunidades la responsabilidad de gestionar recursos para mejorar los espacios educativos.
Ante esta situación, buscan integrar la escuela al programa federal La Escuela es Nuestra, lo que permitiría acceder a recursos económicos. Para ello, primero necesitan regularizar el terreno donde se ubica la galera.
Gestión comunitaria para una escuela digna
Actualmente, se realizan mediciones del predio con el objetivo de solicitar a la presidenta municipal de Zumpango del Río, Sara Salinas, la donación del terreno. Con este trámite, podrían iniciar la documentación necesaria para acceder a apoyos federales.
“Sería mejor que cada quien tuviera su aula”, reflexionan los instructores. Consideran que separar a los estudiantes por nivel permitiría un mejor aprovechamiento escolar y mejores resultados en el aprendizaje.
La realidad de Nuevo México no es aislada. Es un reflejo de muchas comunidades rurales de Guerrero donde la educación se sostiene gracias al esfuerzo comunitario, pero sigue esperando una respuesta institucional que garantice el derecho a estudiar en condiciones dignas.
