
El problema del gusano barrenador en el municipio de Ometepec no ha sido controlado y continúa avanzando, con más de 700 cabezas de ganado vacuno infectadas en ranchos de diversas comunidades y en la cabecera municipal, reconocieron autoridades ganaderas locales.
Un problema que no se ha detenido
El presidente de la Asociación Ganadera Local, Pedro Torres Estrada, admitió que la plaga sigue activa y que, lejos de disminuir, los casos continúan apareciendo en distintos puntos del municipio.
“Empezamos como hace dos meses con el gusano en Tierra Blanca, fue la primer plaga; luego Huajintepec, Piedra Ancha, La Guadalupe, La Concha. Hoy, por último día, me acaba de llegar un ganadero, el señor Flaviano de Santa María, con una vaquilla cargada de gusano. Ometepec yo creo ya le va llegando a más de 700 casos”, expresó.
El testimonio confirma que el gusano barrenador no es un hecho aislado ni superado, sino un problema persistente que sigue afectando al hato ganadero de la región.
Apoyo oficial rebasado por la magnitud del brote
Torres Estrada reconoció que los ganaderos han recibido respaldo por parte del Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria, que envió seis médicos veterinarios al municipio para capacitar a los productores de carne y leche y apoyar en el combate a esta plaga.
No obstante, la cantidad de animales infectados ha rebasado la capacidad de atención. “Sí hay apoyo, pero son demasiados casos. Por eso es necesario que todos los ganaderos se sumen a esta campaña, porque si no, el problema va a seguir”, advirtió.
La falta de una respuesta colectiva y preventiva ha permitido que la mosca continúe reproduciéndose en heridas del ganado, donde nacen las larvas que provocan graves daños.
La prevención, clave para frenar la plaga
El dirigente ganadero recordó que en otros países los propios productores aplican medidas preventivas constantes, como el uso de antisépticos y el baño del ganado cada 20 días, con el fin de evitar que la mosca deposite sus huevos.
“Si se cuidan las heridas y se baña al animal, se reduce mucho el riesgo. Aquí necesitamos hacerlo todos, no sólo unos cuantos”, señaló.
La experiencia demuestra que cuando no se actúa a tiempo, las consecuencias pueden ser severas tanto para los animales como para la economía familiar de los productores.
Casos que reflejan la gravedad del problema
Como muestra de la crudeza de esta plaga, Pedro Torres Estrada relató que tuvo que cercenar la oreja de uno de sus becerros, luego de encontrarle 46 gusanos barrenadores que habían carcomido completamente el tejido.
“Fue una decisión dura, pero si no se hacía, el animal se moría”, lamentó.
Un llamado urgente a la organización ganadera
El caso de Ometepec evidencia una crisis de sanidad pecuaria que continúa y requiere atención inmediata. Mientras el gusano barrenador siga presente, el riesgo para la producción de carne y leche en la Costa Chica seguirá latente.
Los ganaderos hicieron un llamado a no bajar la guardia, a reportar casos de inmediato y a asumir la prevención como una responsabilidad comunitaria. El problema continúa, y sólo con organización y acción conjunta podrá frenarse su avance.
