
La movilización encabezada por Victoriano Wences Real, comisionado político nacional del Partido del Trabajo en Guerrero, terminó por exhibir más fragilidad que fuerza. Lo que se presentó como la “Marcha de la Lealtad”, en el marco del 35 aniversario del PT, dejó al descubierto las limitaciones reales del proyecto político que encabeza en el estado y en el municipio de Tlapa de Comonfort.
La asistencia estimada, entre 3 mil y 4 mil personas, resultó insuficiente para un dirigente que aspira abiertamente a la gubernatura de Guerrero. Para un evento estatal, con estructura partidista completa y recursos disponibles, la cifra fue leída por observadores locales como un síntoma de debilidad más que de consolidación.
Un proyecto estatal sin arrastre social
En términos políticos, la fuerza real se mide en la capacidad de movilizar voluntades, no solo contingentes. Analistas consultados señalaron que una aspiración a la gubernatura requiere decenas de miles de simpatizantes activos, no una convocatoria limitada y sostenida principalmente por acarreo.
“Cuando un liderazgo depende de traer gente de distintos puntos para llenar un acto, lo que se demuestra es control administrativo, no respaldo social”, comentó un observador político de la región Montaña. La movilización, lejos de proyectar crecimiento, evidenció una estructura partidista que no logra entusiasmar ni articular una base amplia en el estado.
Tlapa: el vacío que pesa más
El golpe más sensible no fue estatal, sino municipal. La ausencia notoria de población local en las calles de Tlapa encendió las alertas sobre el verdadero arraigo del proyecto político de la familia Wences-Mosso en su propio territorio.
Para la diputada local Leticia Mosso Hernández, aspirante a la presidencia municipal, el evento funcionó como un termómetro poco alentador. Colonias y barrios de Tlapa mostraron indiferencia, mientras los contingentes visibles provenían mayoritariamente de otros municipios.
“La política local se construye en el día a día, escuchando a la gente de aquí, no llenando calles con gente de fuera”, expresó un comerciante del centro de Tlapa que observó la movilización sin sumarse.
Control partidista no es lealtad popular
El acto confirmó una percepción que se repite en la región: el control interno del Partido del Trabajo no necesariamente se traduce en legitimidad social. La “Marcha de la Lealtad” terminó siendo leal solo a la estructura, no al sentimiento popular.
En La Montaña, donde el respaldo se gana con cercanía y resultados, el silencio ciudadano pesa más que cualquier consigna. La falta de participación local fue interpretada como un mensaje claro: el proyecto político no ha logrado conectar con las necesidades ni las expectativas de la población tlapaneca.
Un mensaje desde el silencio
Más que una demostración de fuerza, la movilización dejó preguntas abiertas sobre la viabilidad de las aspiraciones políticas de Victoriano Wences Real y su entorno. La Montaña habló, no con aplausos, sino con ausencia. Y en política regional, ese silencio suele ser el mensaje más contundente.
