
Un tribunal de alzada confirmó la sentencia por maltrato animal y determinó que no hubo violaciones al debido proceso en el caso ocurrido en Ometepec.
La Primera Sala Unitaria del Proceso Penal Acusatorio, con sede en Acapulco, ratificó la sentencia condenatoria en contra de la enfermera Berenice “N”, quien fue hallada responsable de envenenar a la perrita “Frijola” en el municipio de Ometepec, en la región de la Costa Chica.
La resolución confirma el fallo dictado el 23 de octubre de 2025 por un juez unitario de enjuiciamiento penal con sede en Ometepec, el cual había declarado culpable a la acusada por el delito de maltrato o crueldad animal.
Recurso de apelación fue desechado
En conferencia de prensa, Saúl Gante Carballido, asesor del caso, explicó que la sentenciada interpuso un recurso de apelación con el argumento de presuntas irregularidades durante el proceso judicial.
El asunto fue turnado a un tribunal de alzada y quedó a cargo del magistrado Jesús Martínez Granado, quien revisó de manera integral la legalidad de la sentencia impugnada.
Tras analizar el expediente, la Primera Sala Unitaria resolvió que no existieron violaciones a los derechos humanos de la sentenciada, ni fallas en el debido proceso, por lo que desechó la solicitud de absolución presentada por la defensa.
Pena confirmada
Con esta resolución, se mantiene la pena de seis meses de prisión, que deberá cumplirse en el Centro de Reinserción Social de Acapulco, así como el pago de una multa equivalente a 355 Unidades de Medida y Actualización (UMA), monto que al momento de los hechos representaba cerca de 60 mil pesos.
El fallo reafirma la responsabilidad penal de la acusada por los hechos que causaron la muerte de “Frijola”, un caso que generó indignación social y abrió un debate público sobre el maltrato animal en la región.
Un precedente, pero no una solución total
Aunque celebró la ratificación de la sentencia, el asesor del caso señaló que la prisión por sí sola no resuelve de fondo el problema del maltrato animal, tanto en animales con propietario como en aquellos que viven en situación de calle.
“Este caso sienta un precedente importante, pero también nos obliga a reflexionar como sociedad sobre la prevención, la educación y la responsabilidad en el cuidado de los animales”, expresó.
Llamado a la conciencia social
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía para fomentar una mayor sensibilidad y compromiso con el bienestar animal, subrayando que la violencia contra los animales también es una forma de violencia social que debe ser erradicada desde lo comunitario.
El caso de “Frijola” se mantiene como uno de los primeros fallos firmes en Guerrero que sanciona penalmente el maltrato animal, marcando un precedente legal y social en la Costa Chica.
