
La cabecera municipal de Olinalá vivió un fin de semana de intensa emoción con la gran final de la Liga Municipal de Futbol, un encuentro que reunió a familias, jugadores y afición en torno al deporte y la convivencia comunitaria.
Una final que se vivió con el corazón
Desde el silbatazo inicial, el duelo entre los equipos Cayacos y Monkis dejó claro que no sería un partido cualquiera. Ambas escuadras mostraron entrega total, disciplina y respeto en la cancha, reflejo del trabajo que durante meses sostuvieron dentro de la Liga Municipal de Futbol de Olinalá.
Las jugadas se sucedieron con intensidad, los ataques fueron constantes y las defensas no cedieron terreno. El marcador se mantuvo cerrado durante el tiempo reglamentario, llevando el partido a una definición que mantuvo a la afición al filo de las gradas.
Cayacos, campeón desde los once pasos
La final se resolvió en una intensa tanda de penales, donde cada disparo fue acompañado por el aliento colectivo del público. Finalmente, el equipo Cayacos logró imponerse, convirtiéndose en Cayacos campeón y obteniendo el primer lugar del torneo municipal.
El triunfo fue celebrado con respeto y alegría, reconociendo también el esfuerzo del equipo Monkis, que dejó todo en la cancha y fue digno finalista de esta edición de la liga.
Reconocimiento institucional al deporte local
Durante la premiación, el Gobierno Municipal de Olinalá, encabezado por el Manuel Sánchez Rosendo, participó a través de la Dirección del Deporte, refrendando su compromiso con el impulso al deporte en Olinalá como herramienta de bienestar social y sana convivencia.
Autoridades municipales destacaron que estas actividades fortalecen el tejido comunitario, fomentan valores como el trabajo en equipo y ofrecen a niñas, niños y jóvenes espacios positivos para su desarrollo.
El futbol como punto de encuentro comunitario
La Liga Municipal de Futbol de Olinalá se ha consolidado como uno de los eventos deportivos más esperados en la cabecera municipal. Más allá de la competencia, estos encuentros se convierten en espacios donde la comunidad se reencuentra, comparte y celebra su identidad local.
La presencia de familias completas, personas adultas mayores y jóvenes demuestra que el futbol sigue siendo un lenguaje común que une generaciones y barrios.
Más allá del resultado
Al cierre de la jornada, el reconocimiento fue para ambos equipos y para la afición que hizo posible esta fiesta deportiva. La final dejó claro que, en Olinalá, el deporte sigue siendo una semilla de unidad, esfuerzo colectivo y esperanza comunitaria.
