
La migración en La Montaña sigue siendo una salida forzada ante la pobreza estructural y la falta de empleo. Durante 2025, 13 mil 36 personas, integrantes de 4 mil 396 familias originarias de comunidades indígenas y rurales de Guerrero, emigraron hacia estados del norte del país para trabajar como jornaleros agrícolas.
La información fue documentada por el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, a través de su área de migración y fortalecimiento comunitario, que alertó sobre un incremento significativo en comparación con 2024, cuando se registraron 11 mil 50 personas migrantes. El aumento fue de mil 986 personas más en solo un año.
Migración familiar, no individual
Durante el programa radiofónico La Palabra que Ayuda, transmitido por La Voz de la Montaña, la integrante del área de migración, Javiera Feliciano Pacheco, explicó que este fenómeno no se limita a trabajadores solos, sino que implica el desplazamiento completo de familias.
Del total de personas que migraron en 2025, 6 mil 534 fueron hombres y 6 mil 502 mujeres, lo que refleja que madres, padres, hijas e hijos se ven obligados a abandonar sus comunidades para sobrevivir.
Niñez y juventud, las más afectadas
El registro de Tlachinollan evidencia el impacto profundo en la niñez y juventud de La Montaña. Entre las personas migrantes se contabilizaron 3 mil 621 niñas y niños de 0 a 10 años, 3 mil 75 adolescentes y jóvenes de 11 a 20 años, 2 mil 422 jóvenes de 21 a 30 años, 3 mil 20 adultos de 31 a 60 años y 663 personas adultas mayores.
La mayoría de las salidas ocurrieron entre los meses de mayo y diciembre, periodo en el que las familias se trasladan a los campos agrícolas del norte del país.
Municipios expulsores de La Montaña
Las personas migrantes provienen de los municipios de Cochoapa el Grande, Tlapa de Comonfort, Metlatónoc, Copanatoyac, Acatepec, Malinaltepec, Cualác, Iliatenco, Xochistlahuaca y Tlacoachistlahuaca, en la región de La Montaña, así como del municipio de Chilapa.
Estas localidades concentran altos índices de marginación, pobreza y rezago social, lo que empuja a sus habitantes a buscar empleo fuera del estado.
Destino: el norte del país
De acuerdo con Tlachinollan, el retorno de las y los jornaleros dependerá de los contratos firmados con empresas privadas instaladas en estados como Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Sonora, Nuevo León, Nayarit, Zacatecas, Jalisco y Michoacán. En algunos casos, el regreso inicia a partir del mes de julio.
Una crisis que persiste
El aumento de la migración evidencia la persistente falta de empleo en Guerrero, especialmente en las comunidades indígenas de La Montaña, una de las regiones históricamente más olvidadas por las políticas públicas. Para las familias, migrar no es una opción, sino una necesidad para garantizar la sobrevivencia.
