
Resulta indignante que, después de una jornada de limpieza realizada por el personal de saneamiento del H. Ayuntamiento de Ometepec, encabezado por el presidente municipal Rigoberto Chacón Melo y coordinado por Jesús Evaristo Añorve, algunos ciudadanos hayan vuelto a ensuciar el área en cuestión de horas.
El hecho se registró en el puente del libramiento hacia La Soledad, uno de los accesos más transitados del municipio de Ometepec, donde fueron arrojados desechos domésticos y objetos voluminosos como colchones, pese a que el lugar había sido limpiado recientemente con esfuerzo y dignidad por trabajadores municipales.
Un problema que va más allá de la basura
Este episodio no es un caso aislado. Es un reflejo claro de la falta de conciencia ciudadana y del poco respeto hacia el trabajo comunitario. Mientras un grupo de personas dedica tiempo, energía y recursos públicos para mejorar la imagen urbana, otros lo destruyen en minutos, sin asumir las consecuencias sociales y ambientales de sus actos.
“No se trata solo de basura tirada en la calle, se trata de valores”, comentaron trabajadores de saneamiento visiblemente molestos. La limpieza de una ciudad no puede recaer únicamente en las autoridades; depende, en gran medida, del compromiso cotidiano de quienes la habitan.
Trabajo que no se respeta
El personal de saneamiento expresó su frustración al ver cómo su esfuerzo es ignorado. Cada jornada implica horas de trabajo físico, exposición al sol y al riesgo sanitario, todo para que los espacios públicos estén en condiciones dignas.
Cuando la ciudadanía no coopera, no solo se ensucia la ciudad: se desvaloriza el trabajo humano y se normaliza el desorden.
Cuidar la ciudad es cuidarnos
La indignación del personal municipal es compartida por muchas y muchos habitantes que desean vivir en un Ometepec limpio, ordenado y respetado. La pregunta sigue en el aire: ¿cuándo entenderemos que cuidar nuestro entorno es también cuidar de nosotros mismos?
Desde este espacio se hace un llamado respetuoso pero firme a la ciudadanía:
si no puedes aportar tiempo para limpiar, al menos no ensucies. Respetar el trabajo de los demás es el primer paso hacia una sociedad más justa, consciente y solidaria.
